Aunque la muerte los separe

Carl Von Cosel

Carl Von Cosel

Carl Von Cosel, fue un médico bacteriólogo que trabajó en el Marine Hospital (Florida) desde 1927. En esos años, el hospital estaba repleto de pacientes de tuberculosis. Ahí, Carl conoció a una joven de nombre María Elena, cuya belleza cautivó enormemente a Carl y creó un vínculo muy cercano con ella. A pesar de que él hizo todo lo posible por salvarla de la enfermedad, ella murió de tuberculosis en 1931 a los 22 años.

Carl estaba tan enamorado de ella, que su muerte lo devastó y generó en él una extraña obsesión. Él deseaba cuidar de ella. Pagó los gastos funerarios y para evitar que su cuerpo de arruinara en una tumba ordinaria. Mandó construir un mausoleo e hizo colocar su cuerpo en un ataúd de metal sellado al vacío.

Su obsesión empezó a consumir su vida. Dejó su trabajo en el hospital y se dedicó a visitar a diario el mausoleo. Carl tenía un diario, en él escribió:

“Estoy tan feliz de estar de nuevo junto a ti querida, pronto llegará el momento en que te traeré a casa junto a mi”

Maria Elena

Maria Elena

La gente notaba que Carl pasaba cada vez mas tiempo en el mausoleo. Pero un día, de pronto dejó de visitar la tumba de Maria Elena. Nadie supo porqué. Carl desapareció por varios años y tiempo después se supo de su paradero. Vivía solo en una pequeña casa. Florinda, la hermana de Elena, lo visitó un día para preguntarle por qué no fue más a visitar el mausoleo. Carl la invitó a pasar a su habitación, y ahi, Florinda se encontró con algo aterrador. En la cama de Carl había un cuerpo, estaba en estado de descomposición, estaba vestido y con una máscara que era como el rostro de Elena. Horroizada, Florinda se negó a creer que se trataba del cadáver de Elena, y solicitó una autopsia.

Elena3La autopsia reveló que evidentemente se trataba de Elena. Sus huesos habían sido unidos con cuerdas, sus ojos reemplazados con ojos de vidrio, su carne a medida que se descomponía era reemplazada con seda y cera. El cuerpo era constantemente perfumado para cubrir el olor del proceso de descomposición. Tenía una máscara mortuoria del rostro de Elena y ademas, tenía insertado un tubo vaginal. Se trataba del caso de necrofilia mas bizarro que el mundo conoció.

Los vecinos solían murmurar que Carl dormía con un cadáver. Que a diario le veían cargando perfumes y químicos preservantes, y que tocaba el piano hasta altas horas de la noche. Nadie podía creer que un hombre, que los psiquiatras declararon totalmente cuerdo, fuera capaz tener esta mórbida obsesión y vivir con un cadáver durante 7 años.

Los cargos finalmente se retiraron, y el caso fue cerrado debido al tiempo que había pasado desde la profanación de la tumba. El cuerpo de Elena fue restaurado y puesto en exhibición, miles de personas la conocieron. Mucha gente simpatizó con Carl, a quien veían como un “romántico” excéntrico. El cuerpo de Elena luego fue enterrado nuevamente, en un lugar desconocido, para evitar futuras profanaciones.

En 1952 en una casa abandonada, se encontró un hombre de 83 años muerto, con una muñeca de tamaño natural y la mascara mortuoria de Elena. Se trataba de Carl.

“La envidia humana se ha robado el cuerpo de mi Elena, sin embargo, una felicidad divina fluye a través de mi porque ella ha sobrevivido a la muerte. Por siempre y para siempre ella estará conmigo” – Últimas lineas en el diario de Carl

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