El misterio de D. B. Cooper

D. B. Cooper

D. B. Cooper

Un hombre subió a un Boeing 727, en Estados Unidos el 24 de noviembre de 1971. Durante el vuelo, este hombre registrado como Dan Cooper, le dijo a una azafata que tenía una bomba en su maletín, que mas le valía a todos atender sus demandas o la haría estallar. Solicitó un rescate de 200,000 $us. Como no se trataba de ninguna broma, sus demandas fueron cumplidas. Luego de aterrizar el avión, recibir el dinero y volver a alzar vuelo, el hombre logró abrir la compuerta trasera del avión y saltó en paracaídas, con el dinero, en medio de la espesa neblina nocturna y logrando perderse en la nada. Hasta el día de hoy no se supo nunca mas de él ni del dinero.

Este hecho, totalmente atribuible a una hazaña hollywoodense, es un caso real y aún no resuelto. Luego del suceso, se iniciaron intensas búsquedas e investigaciones durante años, y jamás se encontró el cuerpo de Cooper, el paracaídas o el dinero. No se supo su verdadera identidad, aunque sí se sabe su aspecto gracias a los testimonios de los rehenes con los que se creó un retrato robot de Cooper.

Desde el incidente, se le empezó a conocer como D. B. Cooper, y el FBI ha tenido mas de mil sospechosos pero jamás ha dado con el verdadero secuestrador. Los billetes eran todos de 20 $us y sus series se dieron a conocer en todo el mundo para que cualquiera pudiera reportar algún movimiento del dinero. Se ofrecieron distintas recompensas. Pero ninguna de las medidas e intentos de rastrear a Cooper tenían frutos. Lo único que se llegó a encontrar dentro del rango donde posiblemente Cooper cayó a tierra, fue una pancarta de instrucciones de cómo abrir la puerta trasera de un avión, y 5,000 dólares que correspondían al dinero del rescate según las series de los billetes. Pero luego de esto nada más.

El FBI siempre sostuvo que Cooper murió luego del salto, pero nunca tuvo las pruebas de esto. No se pudo investigar el pasado del misterioso pasajero. No se hallaron posibles cómplices. El caso sigue abierto en la actualidad en los archivos del FBI, que incluso tiene las huellas dactilares y el ADN de Cooper a partir de una corbata que dejó en el avión. Pero continúan investigando su identidad sin ningún éxito.

Este suceso es el único caso de secuestro aéreo sin resolver de la historia.

“Tengo una bomba en mi maletín. La usaré si es necesario. Quiero que se siente junto a mí”Nota que entregó Cooper a la azafata.

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