Emblema de una tragedia

El 13 de Noviembre de 1985, el volcán Nevado del Ruiz produjo una de las erupciones volcánicas mas mortíferas de la historia. Situado en Colombia, cerca al pueblo llamado Armero, ocurrió el suceso que originó un panorama de destrucción y desolación que puso en apuros y definitivamente dejó en luto a la sociedad colombiana. La erupción sepultó un 96% del casco urbano de Armero, iniciando rápidamente las labores de rescate y la ayuda por parte de organizaciones nacionales e internacionales.

omaira_sanchezEn medio de todo el caos, una historia quebrantadora surgió cuya protagonista, una niña de 13 años llamada Omayra Sanchez, se hallaba atrapada en los escombros de su casa y prácticamente agonizando pues fue hallada 2 días luego de la tragedia. Su familia estaba muerta debajo de ella y apenas asomaba la cabeza y los brazos por encima del lodo, que aumentaba de nivel con el paso de las horas. Ella estaba consiente y un grupo de rescatistas se propusieron salvarla. Luego de examinar el escenario se cuenta que tenia las piernas atoradas y que no había forma de sacarla simplemente jalándola. Debían usar una moto-bomba para sacar el fango, pero no había ninguna disponible en esos momentos. Determinaron que la única forma de sacarla era amputarle las piernas, pero no contaban con el equipo quirúrgico necesario para realizar dicho procedimiento y Omayra de seguro moriría en el intento. De manera que los intentos de sacarla estaban muy limitados debido a los escasos recursos.

La lucha de Omayra por sobrevivir fue seguida por el camarógrafo español Evaristo Canete, quien transmitía en directo para el mundo cada momento de la difícil labor de salvar a la niña.

«Toco con los pies en el fondo la cabeza de mi tía» … «yo quiero que ayuden a mi mamá, porque ella se va a quedar solita» … «tengo miedo de que el agua suba y me ahogue, porque yo no sé nadar» … «Váyanse a descansar un rato y después vengan y me sacan de aquí» – son algunas de las palabras de Omayra durante su rescate

La niña tenia momentos de increíble lucidez, pero por momentos también daba cuenta de una gran depresión y delirio. Le hablaba a su madre mediante la cámara, cantaba, deseaba volver al colegio, ser una reina de belleza. Por momentos pedía que no le saquen fotografías y en otros momentos expresaba su deseo de ser fotografiada cuando sea sacada con éxito del fango, cosa que finalmente no sucedió. Luego de 3 días de agonía e infructuosos intentos de rescatarla, ella sufrió un paro cardiorrespiratorio y su vida se apagó frente a todo el mundo.

Omayra fue una de las mas de 20,000 personas que perdieron la vida en esta tragedia, pero sin duda la que recibió reconocimiento mundial debido al seguimiento mediático de su agonía, hecho que generó controversia por la dureza de las imágenes y la indiferencia del gobierno con las víctimas. Se discutía sobre el grado de responsabilidad de las autoridades, pues habían sido advertidas sobre la actividad volcánica que se avecinaba.

En el lugar donde una vez existió el próspero pueblo de Armero, quedó un enorme cementerio en donde se levantaron cruces y la tumba de Omayra es casi un santuario, un símbolo del drama y dolor de todo un pueblo, pero también de la fortaleza de una niña que afrontó los esfuerzos de un rescate imposible con un optimismo admirable.

“quiero decir unas palabras… mamá, reza para que yo pueda caminar y esta gente me ayude. Mami te queremos mucho, mi papi, mi hermano y yo. Adiós madre” – Omayra Sanchez

Otras historias...