Hielo contra a la muerte

En 1962 el profesor de física Robert Ettinger publicó un libro llamado “La perspectiva de la inmortalidad”, sugiriendo que la muerte puede ser algo reversible si se congelaba a la persona recientemente fallecida. Este fue uno de los primeros trabajos que proponía semejante procedimiento y con tan ambicioso objetivo. Eran los inicios de la criónica, una práctica que consiste en conservar personas congeladas hasta que su reanimación sea posible en un futuro.

alcorLuego de los primeros estudios, en 1965 la Life Extension Society (LES) ofreció congelar gratuitamente a la primer persona que así lo desee. En estas circunstancias, un anciano profesor de psicología llamado James Bedford se ofreció como candidato al experimento puesto que sufría un intratable cáncer de riñón. Bedford murió el 12 de enero de 1967 a los 73 años por causas naturales relacionadas a su cáncer, y aunque dejó $us 100,000 a la investigación criónica en su testamento, fue mucho más que eso el dinero gastado por sus familiares defendiendo su última voluntad ante tribunales que inicialmente no aprobaron el experimento.

Bedford finalmente fue congelado con métodos primitivos. El mantenimiento de su cuerpo fue cambiando con el paso del tiempo y conforme avanzaban las técnicas. También ha sido trasladado por distintos laboratorios y entornos de almacenamiento donde es tratado y estudiado. Bedford es la primer persona criopreservada y su caso ha sido portada de revistas desde el primer día.

Desde sus inicios, esta corriente cuenta con muchos escépticos en el mundo científico y médico. Son en realidad una minoría los que creen en ella, un grupo casi religioso de visionarios que intentan perfeccionar su controvertido experimento y se aferran a la esperanza de que en el futuro podrán vencer a la muerte y volver a la vida gracias a esta rama radical de la ciencia.

Entre otros datos, uno de los problemas que ralentizó los avances de la criónica durante muchos años fue la falta de fondos. En la actualidad existen alrededor de 150 personas criopreservadas en el mundo, entre las cuales se encuentra James Bedford. La leyenda urbana que afirma que Walt Disney fue criopreservado es falsa. Las personas pueden optar por la criopreservación a un costo aproximado de 140,000$us cuerpo completo, y 70,000$us solo la cabeza. Se ha intentado compatibilizar las leyes de eutanasia de algunos lugares del mundo para aplicar la criopreservación a personas vivas en estado terminal.

“No se puede saber la probabilidad de que la criónica funcione, estimo que sería un 90% y ciertamente nadie puede decir que es cero.” – Sir Arthur C. Clarke, escritor y científico, pionero en las tecnologías de comunicación satelital.

“Para creer en la criónica, tendrías que creer que puedes recrear una vaca a partir de una hamburguesa. Como ciencia ficción es magnífico, pero no es ciencia.” – Dr. Arthur Rowe, director de la Sociedad de Criobiología y catedrático de medicina forense.

Otras historias...